miércoles, 18 de marzo de 2015

los signos




Ese mar que adoro sueña y soy uno de sus sueños
Mientras los signos se reiteran el día desciende
por la pendiente de mi brazo extendido hacia las estrellas.
Ya no sólo le concedo a la noche esa porción de vida
que deshace el lecho del amor con colores vivientes
a la manera de signos, a la manera de torres, a la manera
de joyas ahogadas. Ese sonido palpable de la agonía constelada
cuando los ojos se miran profundamente, los cabellos se revuelven,
y nos dejamos matar por pequeñas muertes.
Esa playa que adoro sueña y soy las huellas de sus sueños.
Me voy hacia su ojo amarillo con furor de sepias
Me voy. Tengo necesidad de alas para alisar las penas.
No tengo más tiempo para esperar. Ya respiro. Ya vuelo.
Ya me aferro al aire puro. Los pájaros me cantan sortilegios.