viernes, 22 de agosto de 2014

oración




Se inicia el insomnio
Arde el rojo de las antiguas lunas
que regresan para prestarle
al lobo sus ojos.
Susurra una voz
que va y ya está de vuelta
Adentro de la luz, hechizo y guerrero
son un latido silencioso
que por la mañana partirá
solo
lastimado, agradecido,
muerto
porque los muertos también sueñan
con una muchacha
que descubre el insomnio
y que ya no reza. 


©® Susana Inés Nicolini
Sue_*

Fotografía - Jan Saudek


#SafeCreative 

y el agua




Y el agua forjó voces que trabajarían para el después y para el siempre.
Y el agua ahogó el silencio, un silencio de cielo, uno como el que sólo pudo existir en el instante que antecedió a la creación.
Y el agua preguntó ¿quién me enseñará el camino?
Tal vez, los pozos profundos, tal vez los confines. Tal vez la mitad de la noche. Tal vez los jaguares.
Cuando la sangre terminó de hablar se deshizo en el agua, y la tierra calló a los grillos para que no hubiera música alguna mientras durara la muerte.
Y esto sucedió de extremo a extremo, por dónde caminaba el noveno vientre trayendo un prodigio para el día siguiente.
El sol lo supo, los membrillos también, por eso comenzaron a pensarle un nombre. 


©® Susana Inés Nicolini.
Sue_*

#SafeCreative

llama sobre el hielo




Han volado la arena de las playas,
han pulido las piedras de tus alas,
tu voz se ha poblado de presagios,
y esa tristeza lila que se expande
cual anémica serpiente de la noche,
con tus ojos, jauría oscura,
se niega a las palabras.
Con la apariencia de una alucinación
un grito te bautizó
en el templo del silencio,
porque éste mundo no entiende
de piedades
y alguien ha puesto precio
(tres monedas)
al puño dulce de tus besos
y al altar de tus sábanas quebradas.

©® Susana Inés Nicolini
Sue_*
(Fotografía: Vadim Stein) 

#SafeCreative

viernes, 15 de agosto de 2014

si



Si aun puedes ser vencido por un poema.
Si notas los ojos de mármol de un caballo
buscando a su escultor.
Si en la pintura de algún cuadro encuentras
de su autor, la última mirada;
y en las páginas de un libro contemplas
toda la vida, toda la muerte.
Si en la antorcha de una rosa
ves el resplandor de su ángel
Si en los gorriones puedes admirar
el último vuelo de la tarde…
Es probable, hombre, que ya te hayas salvado. 


©® Susana Inés Nicolini
Sue_*

(Fotografía: Vadim Stein)

#SafeCreative