jueves, 20 de febrero de 2014

negra pena, blanca muerte...





Negra pena, blanca muerte
todos los rostros son uno
comidos por la niebla
mujer, hombre, hermanos
que alguna vez
fueron besados por la vida
en esos hábitos torrenciales
del abrazo
del entendido
o de los errores
para perdonarse y comenzar
todo nuevamente
y convertir en bellas
las catástrofes cotidianas
clavando los ojos
en el corazón de las ciudades
de los pueblos,
en sus voces, en sus nombres,
a veces en plegarias
otras en himnos.
Quiero huirme de éstos
modos malditos
de dejar todo en escombros,
como si fuera indispensable
hachar el tiempo
violar al cielo,
empuñar un arma y matar.
Luciferina obstinación
resucitante cada tiempo
que parece una emergencia
de la humanidad imbécil.
Quiero huirme de esto
y para ello sólo sé blandir
el único puñal que conozco
al que llaman Poesía.

©® Susana Inés Nicolini
#SafeCreative

Sue_* 


(Fotografía Ira Bordo)

miércoles, 19 de febrero de 2014

dicen



Versión propia sobre imagen de Amy Judd


Dicen que la luna se interna en la
umbrosa inmensidad
noche a noche, como una madre
para proteger a sus hijos.
Seres desprevenidos que hunden
sus cuerpos entre espasmos,
mientras el crepúsculo disuelve
su corazón de sangre.
Dicen que ellos beben de su
pecho abierto por puñales
con idéntica esperanza, uno a uno.
Dicen que el solsticio invernal
le teme a la muerte, como ellos
le temen a la intemperie, cuando
su madre reina,
y que los dioses precipitan su
rostro mineral sobre las sombras
para impedir que se enamoren,
tratando de ponerles delante
la bendición del agua mansa,
mientras los cuerpos impalpables
de pájaros sueltos
revolotean en las bocas
de los humanos, presagiando,
de todos modos, el amor.
Áureo quijote que probablemente
muera, intentando olvidar
los fantasmas de las baladas de otoño.
Alegre timonel entre naufragios,
que persigue el sabor de una sonrisa
que ha soñado,
una tarde de fina lluvia,
entre orquídeas y amapolas.
Dicen que la luna siempre triunfa,
y que como toda herencia,
el enamorado recibirá, cuando
la lucidez lo ciegue,
miles de aves de fuego,
desgranando incertidumbres
y penas
de poema en poema.

Dicen…

©® Susana Inés Nicolini
#SafeCreative 

jueves, 13 de febrero de 2014

conmigo



Empequeñece el don de hoy
para caber en mi mano,
inescrutable cotidiano
como el milagro.
Lo eterno es éste instante
en que murmuro "te amo",
y el tiempo y sus laureles
lo murmuran conmigo.


©® Susana Inés Nicolini

miércoles, 12 de febrero de 2014

aqui


"Desnúdame la vida, reinténtamela:
lo que he vivido lo muero todavía,
no consideres principio ni final
porque todo está aquí
en la fuga"...

©® Susana Inés Nicolini
#SafeCreative

lunes, 10 de febrero de 2014

antes


(Grafismo sobre pintura de Carlos Queiroz - Sue_*)
"Antes de que la cuerda de plata se corte, la jarra de oro se quiebre, la vasija se rompa en la fuente y que la rueda se parta en la cisterna.
Antes que el polvo vuelva a la Tierra, como había estado, y que el espíritu vuelva a Dios que lo dio. Antes que el Mito se descifre y el álgebra se convierta en materia, y la memoria en locura, y la locura hable por nosotros con ojos de vacío. Antes que la simiente regrese a la desobediencia, y la imperfección sea suficiente.
Antes de que la Humanidad infausta tenga un hijo con la muerte.
Antes de todo eso…
Habrá un instante, uno solo, en el cual mi boca se pose en la tuya para crear el nuevo mundo"...

esta calle


Con tantos balcones como nidos solos,
y esos pasos que son tan esperados
incógnita de estricta nostalgia
que ellos reviven encarnizadamente.
Allá pájaros. Allá hojas secas.
Un pasado de súbitas rosas
que pasa por mi calle recién anochecida.
Allá nombres desolados.
Aquí un cielo espía que va creciendo
en mi ventana.
Nostalgia estricta de paisaje
de césped mojado
que envenena el cielo de verde,
mientras los gatos se acomodan
a maullar modestos escándalos.
Si me dieran a elegir
me llevaría ésta calle, que es mía,
al otoño, para siempre. 


jueves, 6 de febrero de 2014

alguien

(pintura de Giovanni Boldini)
Debe haber alguien en
la calle de niebla,
alguien que haya oído
la súplica, y el correr
de la sangre,
alguien que me diga
qué hago con éste torrente
en las manos,
con ésta ráfaga de insomnio
pupilas de aire tras las puertas
filo del sol
perfil del viento
urdimbre profana de la muerte,
unas horas de algún dios
que me callan
para llegar
mujer, amor, puñal del alba. 

miércoles, 5 de febrero de 2014

cuando era Málaga





Aun teníamos los cristales de abril
para incendiar las tardes del otoño,
que esfumaba, lejano, el fondo
de alguna visión.
También teníamos el gusto intacto
en nuestras sonrisas
para saltar el cerco de las noches
sin luna e ir hacia ese otro mar:
el que lloraban tus ojos.
Y una risa sincera que podía
apagar el sonido de los grillos
y el canto de alguna cigarra.
Un navío de luces blancas,
que se perdía en el nudo de las playas;
y una guitarra que conocía el sabor
de las lágrimas
y las caricias de Málaga.

Al filo del sol, como balas, las notas
hirieron las cuerdas
con la primera verdad.
Fantasma y puñal fueron
la misma cosa…
Morí esa vez, y luego otras tantas
siendo cierta la voz de la incertidumbre.
Mas…
Miró, Goya, Lorca, Picasso o Paloma,
todo cupo en el haz del aliento.

¡Es una comarca lejana la de los sueños!

Sin embargo hay pies, como los míos,
que saben
dónde están los brujos nocturnos,
hacer un pacto y volver
desde el vacío y la sed.

©® Susana Inés Nicolini
#SafeCreative