sábado, 27 de diciembre de 2014

el amor



Cayó en cascadas el amor
respirando baladas.
Ardió en un patio prohibido
rodeado de lajas taciturnas.
Voló las arenas de playas,
dónde brujos y notarios
construían palacios o celdas
con las mismas palmas pulidas.
Se exilió, por algún tiempo, en
infiernos con sellos de bautista.
Merodeó los ojos de ese rostro
iluminándolo con intermitencia,
y él también creyó que era Luz.
Se acunó en las pestañas anochecidas
de la mujer que lo soñaba.
Enhebró pupilas negras como pozos
para escribir cientos de poemas.
Bebió hasta saciarse, enloquecido,
en el vórtice de la última inocencia.
Con el soplo festivo de su risa
araño el tesoro de un corazón
y prometió eternidad.
Pero no bastó…
De todos modos el ángel gris
lo hizo añicos.
Y aulló  en el amanecer
              en el crepúsculo
              en la noche
atravesado por las espadas
de la costumbre adoquinada
Y comenzó a correr por la tierra
esquivando las piedras,
los lobos,
los mendigos,
el tedio,
la tristeza,
la obsesión
la muerte.
Acaso el amor sea sólo un pájaro
o un cántico incierto, acorralado, 
que ya no quiera explicarse
y haya decidido ser luna y ceniza
en la inmutable arena del silencio.

Sue_*    ®



(Foto: Vadim Stein)