sábado, 20 de diciembre de 2014

a un poeta



Y la noche forjó voces que trabajarían para el después y para el siempre.
Y la noche ahogó el silencio, un silencio de cielo, uno como el que sólo pudo existir en el instante que antecedió a la creación.
Y la noche preguntó ¿quién me enseñará el camino?
Tal vez los pozos profundos, tal vez los confines. Tal vez la mitad de una luna. 
Tal vez los jaguares del vino.
Y la tierra calló a los grillos para que no hubiera música alguna que interrumpiera a la pluma.
Y esto sucedió de extremo a extremo, por dónde caminaba la palabra forjando un prodigio.
El desierto lo supo, la rosa también, por eso se aparearon engendrando a un poeta.


(de Agua de Poesía) ®