martes, 25 de noviembre de 2014

ruiseñor


Desde que, como música, me abandoné al arpa de tu poesía
anhelando tu toque, bailando y arrastrando mi manto de derviche,
me volví más delgada que una cuerda.
Mil y mil vueltas dio la rueda antes de que empezara yo mi giro,
y a veces, como el lirio tras la flor, compuse y dediqué varios poemas.
Y sin embargo perdí mi corazón y mi tocado creyendo que la rosa
me había sido dedicada y no fue así. Por eso en compañía de la luna,
me fui del rosedal, igual que hace el ruiseñor a medianoche.

(Foto: Susana Inés Nicolini)