martes, 11 de junio de 2013

Humanidad




"Siento que hasta que el número de vidas plenas no supere a las vidas destrozadas, mentidas, sin futuro o amenazadas en cualquier modo, estaremos atrapados en una especie de prehistoria, indigna del gran Espíritu de la Humanidad. La historia como una historia digna de ser contada comenzará únicamente cuando las vidas plenas excedan en número a las vidas desperdiciadas; y no solo se desperdician vidas matándolas. Se las desperdicia cuando se les quita la confianza, se toma la corrupción como ejemplo, y se hace de los valores un juego de artificio. Eso significa, según veo, que todavía nos queda mucho antes de que comience la historia buscada. Toda mentira, toda desigualdad, toda ignorancia, y todo exceso, en particular si es de poder, deben desaparecer. Todo exceso de riqueza debe ser distribuido equitativamente, y todo ladrón puesto en la cárcel. Por sobre todo la Justicia debe ser respetada y respetar. Y eliminada toda impunidad, simplemente porque es un infierno abyecto que esclaviza a los pueblos.
Hasta entonces seguiremos siendo, apenas, una especie de mono farfullador, y la Humanidad, tal y como -normalmente- solemos pensar en ella, todavía no habrá existido.
No sabremos más que garabatear alguna que otra efímera paz, una coja existencia, una insípida e ineficaz sociedad, preparada –sólo- para recordar los largos años en los que no supo hacer lo que debía, para terminar en una furia llena de pechos."
©® Susana Inés Nicolini


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