miércoles, 19 de junio de 2013

de vuelta





El viento trae aires de renovación necesaria y desde acá mis letras provendrán, ahora, de esa geografía que es la conocida, la de siempre, la que, acaso, no entiende la mayoría de la gente; con rostro de noches (jamás de mediodías) y con las uñas de los pies pintadas de rojo meiga y la mirada puesta sobre la luna, tamborileando sobre la alfombra y si el clima lo permite, el césped. Todo escrito como estaba escrito, sin repasos; meditando sobre quedarse o moverse, niña, joven o vieja, loba o dragona, ogro o duende… por donde vaya el alma.