viernes, 30 de marzo de 2012

Cómo quisiera...





Cómo quisiera volver a la noche o al poniente del día en que nos conocimos. A la palabra fresca en madrugada, a la risa tipeada desde el alma.
Cómo quisiera hacer que la clepsidra diera marcha atrás tanto trabajo de horas almacenadas vaya a saber dónde, vaya a saber cuándo.
Cómo quisiera la inocencia de los hechos de amor desprevenidos, de las caricias eternas y frágiles, de la lenta miel de los besos remotos.
Cómo quisiera la ilusión de una costumbre nueva, y el misterio de las cosas que nos ignoran y que se ignoran.
Cómo quisiera errar de nuevo a la verdad para volver a tener dilatadas vigilias emocionadas.
Cómo quisiera, después de tantos viajes, un simple atardecer en los vidrios de la ventana de la casa elegida, llanamente.
Cómo quisiera retomar los arquetipos, las mas grandes aguas, el mar de la escritura en sus surcos, el olor de las noches y del alba, entre la acechanza del horizonte. La felicidad de ser valiente otra vez, firme en las sombras de los huertos, dormida brújula que ya no descifre las borrascas.
Un arduo cristal que me adivine como antes, en pasión por la batalla.
Cómo quisiera de nuevo los ríos seculares, el perdido laberinto, el sagrado libro aún no abierto, la boca frugal del beso primigenio, y la agonía del que espera un rostro sobre el que se inclinará sin complejo ni prejuicio.
Cómo quisiera rescatar el tiempo y la divina gota de sudor que por primera vez manchó mi sábana.