viernes, 27 de agosto de 2010

viajero

Las astillas de ésta noche

no caben en todas las tormentas,
ni sobra un solo grano de arena
para contar las noches
de mi espera.
Tampoco han de alcanzar las notas
de la música íntegra
para olvidar
ni una de las lágrimas
que por las madrugadas
silentes y confusas,
me arroparon –tan sólo- con
algunos látigos de viento
pulsando en mi ventana.


Todo no será suficiente.


Afuera están otros ojos
baldíos, francos, osados,
anhelantes,
comenzando a lamer
los filos de tus
trenes que ya parten.


Y yo te digo:
no seguiré la simetría de
las escaleras
para despedirte,
no me demoraré en abrazos
repetidos, para marcar
la suerte por la espalda.
En éste amor, no hay
nada que deslumbre:


ni un refugio soleado


ni un fragmento de pujo
compartido,


ni un aroma que tiña
las paredes para siempre.


Sólo tus labios y los míos
en besos fronterizos,
que como alas de un ave diferente,
se unieron, clandestinos,
para jamás dejar de ser
aliadas de la luna
y mártires de la distancia.

Todo no será suficiente…


viernes, 20 de agosto de 2010

del este

Suena un lautarí sin asombro
la cuerda es única
y hay un sólo viento.

La noche es angular,
prístina y ciclópea,
dice más de mi
que toda mi memoria.
Mi tobillo es el aviso
para la vergüenza y el sigilo,
para el vino brotado
de azucenas,
y el azúcar perdido entre las lunas.
Quiero soñar que bailo
vestida de naranjos
abriendo las venas al verano,
riendo con cualquiera de mis bocas,
menos con la suya.
Pero sé que vendrá:
hombre,
y será breve su visita
y será pobre,
no habrá ni un beso,
acaso ni palabras.
Guarida de humo y heno seco,
forcejeando un torbellino
de palmas
mientras sangro de mentiras,
y febriles campanadas.
Quiero soñar con los azahares,
comensales ribeteados
de almíbar y guirnaldas.

Oigo el tañir de sus tacos

Quiero soñar que bailo…


miércoles, 4 de agosto de 2010

los mentidos



Vuelven los dedos de olvidar.

Derramándose sobre la cuesta
de la sábana
está el latido y la fe,
la furia de la luz contra la sombras
de dos siluetas ardiendo
entre las bocas.

Deliran

Se dejan ir

Prometen


La piel se suspende en el tacto,
ahora la agonía es el éxtasis
y el gemir el canto de sirena.
Música empeñada en enraizarse.
La sangre se torna dulce. Frutada.
Piden por favor
con los ojos sin foco, ni pupila,
dejando con cada beso una cicatriz,
con cada adiós
el asombro clandestino,
desangelado.

Son un hueco resonar,
para lo oculto…lo inasible…
lo improbable…lo mentido...
lo inevitable.