sábado, 17 de julio de 2010

la infiel

No necesito tres días

para desplegar el hilo
y envolver el laberinto.
No es ésta medianoche
llagada con las piedras
las que lapidan
mi corazón intenso.
Es el exilio de la niebla
que nunca consiente al sol
en esa máscara de milagros
y vientos.
Antes
ya signaron mi destino.
No busco el acertijo
de golondrinas
ni el otoño cargado de hojas
para saber que el amor
es incertidumbre.
Ya estaba escrito en las cavernas,
cuando la luz fue una herida
y el hombre regresó aturdido.
Ya en ese momento supe
que había que enceguecer
para entender de amaneceres:
constelación de tantos infinitos.
Y también supe de ese
dios repetido, deshecho
en el cielo detenido.
Podrán mutilar mi piel
y quebrar mis huesos:
las formas del suplicio
son alternativas del tiempo
y la resignación.
Apenas reflejos subiendo
las paredes de su credo.
Yo creo en la metáfora
de tus días asomando,
mientras exhalo mi último
suspiro
porque en el paraíso salvable
había luz
y era mía.

viernes, 16 de julio de 2010

amor viejo

A mis padres, hace mucho...


Acaso, por ésta primavera


que se ha escurrido
se nos quedaron los días
atrapados en los nudillos.
La memoria se aferró
a la carne taciturna,
y con las canas
se nos pintó el otoño;
pero tu aun me recorres
con las manos, por los surcos
que la vida en mí olvidó,
y yo, para decir te quiero
me trepo hasta tus ojos,
todavía.
Nos fue ganando la costumbre
y la confianza se atrincheró
en la almohada,
pero tu sigues recordando
que fui flor en quien
te recostaste,
y yo, con ese conocido afán,
te camino con caricias,
todavía.
Ahora que llegamos al futuro
tal vez algo del pasado
se nos quedó perdido.
Y en éste permiso de huellas,
recuerdos y matices,
aquel proyecto de afecto
se ha cumplido,
amándonos hasta hoy
como si aquello…


como si aquello...
fuera
una promesa
todavia


lunes, 12 de julio de 2010

palabras


la nunca

la nadie

palabras
se recogen
a repensar sus dudas
zozobra de arena en la tormenta
calladamente,
hojarasca que arde
en fuegos ajenos
abiertos hacia adentro
nómades en sueños


la muda
la olvidada

nos tiene
despiertos a deshoras
la jamás
a todas horas,
con los ojos blancos
por la espera
y los labios desiertos…


la nunca
la nadie
la olvidada

la jamás

palabras
sólo eso…

viernes, 9 de julio de 2010

recién nacido

Allá,
soy aun estremecido,
aquel que fuera, límite
indeciso de azar e intemperie.
Infinito
diminuto
estremecido
ajeno y visitante.
Ojos lívidos
por el ahogo
y también
la destrozada mano
del mendigo.