martes, 2 de noviembre de 2010

transparencias



Acompaña a la tarde
una luz grisácea
fuera de tono,
como una bisagra
con la cual dobla la noche.
Hay una canción
que suena a la distancia
en el lugar del miedo,
donde se quiebra el espacio
que no llenó el amor.
Escucho resonar el agua
sobre mi lenguaje
acurrucado.
Tantos días he caminado
bajo la lluvia desconocida,
plena de formas
y visiones desoladas,
para reconocer la ofrenda,
para no sustentarme nunca
de nuevo en un hombre.
La gente recibe cosas:
obsequios,
presagios,
sueños, caricias…
A mi me han dado un silencio,
un puro errar,
una luna yerma,
y está tan lejos el muro
para suplicar
y tan cerca el saber que no hay.