martes, 14 de diciembre de 2010

dolor dulce


Nos hemos amado, nos hemos herido,
es el escalofrío de los amores
ardientes,
cargando la hora de las mieles,
que son encendidas saetas  
cuando llega el tiempo de las hieles.
Es tan alta la mirada
de la piedad,
cuando el sol arde en los
ojos
encegueciéndonos,
que no necesito a otro
que no sea mi amor
para arriesgarte, sumergido
en la potestad de la razón;
destino obstinado que persigue
la claridad ajena
para convertirla en trampa,
dónde no se vacila.
Luego sobreviene el silencio
atronador,
sobre el que se funda
la tristeza.
Nos refugiamos en la mirada
sagaz del deseo,
ebrios de verdades
que pierden brillo,
una tras otra,
mientras la soledad filtra
su luz desamparada.
Y es ahí
cuando la piel nos duele,
y se nos agota,
entendiendo que el amor
sólo sabe de desvaríos,
de embrujos nocturnos,
de islas que son el Universo,
de lluvias mansas horadando
las mejillas,
del dolor dulce de la nostalgia
y la ternura,
de cuerpos hechos de jazmín y de amapolas,
y de dioses asesinos
que suelen acertarle al corazón,
cuando estamos distraídos.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

destinado


Quiero que me mires a los ojos
hombre destinado a mis símbolos.
¡Enigma que no logro descifrar!
Yo que hoy soy la que está cantando,
seré mañana la misteriosa, la muerta,
el espejo de un mágico desierto,
afirmando la mística
porque si…
Estoy creyéndole
al infierno que predijo
éste errante laberinto .
Y si es así, quiero beber tu cristalino olvido,
como si fuera lluvia en Galilea.
Quiero que me mires a los ojos,
hombre destinado a mis símbolos,
y si aun decides partir,
quiero ser hábito del tiempo, la noche,
la purificación y el olvido,
para ser siempre,
a pesar de no haber sido.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

oración

Con finos ungüentos
resguarda su tersura
la noche
por si tus pies, Yibril*,
quisieran
danzar conmigo
ésta última piedad
antes que me lapiden
los ciegos; los jueces
canallas de palabras
y trágicos de actos,
como si el secreto
de mis días
hubiera de revelárseles
consumiendo en el fuego
la última sombra de cordura.
Sin saber que arropada
en ésa áspera incertidumbre
está la muerte,
que no acierta a saber
si su voz ronca
en ésta hora
es  de regreso
o de despedida.






(* Arcángel mencionado en El Corán)

martes, 9 de noviembre de 2010

la hora

Es cierto
somos pobres
y estamos en vela
sin tener mucho
que hacer.
Es la hora exacta
en que se oye
a los que tienen dolor,
mientras los demás duermen,
o hacen que duermen
y que no oyen
a la vieja de al lado
que está sola
con las manos cruzadas
sobre la sábana ajada
con la bata subida
de tanto tironear la vida
que se le acaba de escapar.
Debe haber alguien en
la calle de niebla,
alguien que haya oído
la súplica, y el correr
de la sangre,
alguien que me diga
qué hago con éste torrente
en las manos,
con éstas cuchillas
perladas  y salvajes,
alguien
en la plaza caliente
en el pueblo injusto,
de la vieja
que sueña
para siempre
sola
mientras blasfemo.

martes, 2 de noviembre de 2010

transparencias



Acompaña a la tarde
una luz grisácea
fuera de tono,
como una bisagra
con la cual dobla la noche.
Hay una canción
que suena a la distancia
en el lugar del miedo,
donde se quiebra el espacio
que no llenó el amor.
Escucho resonar el agua
sobre mi lenguaje
acurrucado.
Tantos días he caminado
bajo la lluvia desconocida,
plena de formas
y visiones desoladas,
para reconocer la ofrenda,
para no sustentarme nunca
de nuevo en un hombre.
La gente recibe cosas:
obsequios,
presagios,
sueños, caricias…
A mi me han dado un silencio,
un puro errar,
una luna yerma,
y está tan lejos el muro
para suplicar
y tan cerca el saber que no hay.

jueves, 28 de octubre de 2010

de todos los días




Esa es mi mujer,
aquella que roba espinas
a las conversaciones
cuando el silencio estalla
entre los dos.
La que iza pedazos de cielo
cuando nos dormimos
atados entre la piel.
La que deja besos
en las almohadas
perfumando mis olvidos.
La que trepa los mediodías
con racimos de azafranes
y perlas de tomillo
invitándome a comer.
Esa es mi mujer,
la que corre por mi vida
sin conocerme, a veces,
sin encontrarme los ojos,
formando rostros, esfinges,
manos, clepsidras…
una presencia para mi sed.
La que clavó su bandera
en el centro de mis noches;
la que sabe que lloro
como cualquier mortal.
La que elabora sonrisas
para desmigajar diferencias
cuando se nos va la voz.
La que florece en caricias
cuando mi angustia incierta
se llena de fantasmas
y la vida parece perder toda calidez.
La que habló del amor,
un día
como nadie más
lo había hecho,
como nadie más lo hará.
Esa…es mi mujer.

sábado, 23 de octubre de 2010

XII

Aun quedan algunos
propietarios del silencio
mezclados con los ecos
de los que repican al aire
su voz más formidable;
verdades de los ahogados
trágicamente insepultas.
A veces encuentran trincheras
en los muros de sus casas,
dividiendo la mitomanía colectiva
de las sombras anudadas
a las esquinas,
como si vivir fuera
una batalla eterna.
Sorpresa la de éste mundo
del que desconfían los humanos
y en el que las miserias
azotan el horizonte.
Como peregrinos tristes
o al menos, muy cansados,
van los hombres detrás de
sus dioses, alabando
promesas que ya no creen.
Sorpresa de la éste mundo
donde
llorar, reír, es sólo un instante
para los caídos,
para los que noche a noche
rodamos
ente el hades y el olimpo.

lunes, 18 de octubre de 2010

primera persona

Eras la turbia densidad
de alguna noche,
trashumante de vapores tintos
feliz por la sobria valentía;
un amor iluminado
por los viajes,
tibieza inasible para el alma.

Eso fue lo que pensé
hasta ahora…

Ahora, que la templanza
mide cada día,
que incontenibles las ansias
ya no pueden huir
ni ser esplendidas.
Ahora, que el nutriente
es la memoria,
y en el patio reina intacta
la pluma o el pincel yace
reiterado y taciturno:
testigos absolutos de
nuestras tontas arrogancias.
Ahora, que me hablas
en los sueños más callados,
que alucino el beso de tus brazos
que descarto para siempre
el mentido viento del olvido.
Ahora, que descubrí
que el verbo “amar”
es singularmente insensato,
si sólo conjugamos
la primera persona.

sábado, 9 de octubre de 2010

pequeña y nocturna


Son esos pequeños ruidos
que en la noche me alborotan,
disonancias del ultimo “te amo”.
Como si fuera la tierra prometida,
obligadamente, retoñan
sin que pueda detenerlos;
y es éste lecho encadenado
a tus fantasmas
que se figura el retorno.
Esporádicamente, le otorgo
a mi cuerpo
la realidad de un beso,
pero no basta.
Es algo religioso, pienso,
que en cada atardecer
aun existas
¡malévolo desquicio de mi mente!
Es algo religioso, pienso,
mas ya no ruego, ni pido
a los dioses paz y calma,
ni corto las rosas del ocaso
para rendirte culto sollozando.
Es la piedad la que entra por mis venas
y esa frágil mentira del amor,
almíbar, que ya no endulza,
la que asume la palabra
en ésta hora desteñida de campanas,
en la cual, hasta el infierno,
se me antoja una mejor morada.


jueves, 23 de septiembre de 2010

rumor

Son mis voces
van cantando:
es de noche
¡que otra cosa!
hay un rumor violeta
desmigajándose
busca asilo
en mi garganta
para que no canten
ellos:
que partieron el sol
en pequeños soles
tristes.
Ellos, los funestos,
los que amordazan
grismente el alba.
Son mis voces,
van cantando,
por un minuto
de vida breve,
de sombra en sombra
de viento en viento.

martes, 7 de septiembre de 2010

poison

Hincado de rodillas


París me abre sus desagües
sólo nombrarla
quema mis vocales.
Es una espiga
que hará pan con
fusas y corcheas;
abre sus fauces
y yo abro las mías
para tragarnos mutuamente.
Toda la eternidad se ampara
tras el vitraux infinito
de sus luces,
mientras amordazado
detrás de cada uno de sus haces
me calo el amor de su febrero,
y sobrevuelo cúpulas,
tejados,
pesadillas.
Sé que atravesarla será
la muerte de mi muerte
y más aun…
pero mi espanto
está dispuesto a deshojarse:
París es toda una insolencia
y yo soy un insolente.
¡A mi… ya no me espera
ningún cielo!

viernes, 27 de agosto de 2010

viajero

Las astillas de ésta noche

no caben en todas las tormentas,
ni sobra un solo grano de arena
para contar las noches
de mi espera.
Tampoco han de alcanzar las notas
de la música íntegra
para olvidar
ni una de las lágrimas
que por las madrugadas
silentes y confusas,
me arroparon –tan sólo- con
algunos látigos de viento
pulsando en mi ventana.


Todo no será suficiente.


Afuera están otros ojos
baldíos, francos, osados,
anhelantes,
comenzando a lamer
los filos de tus
trenes que ya parten.


Y yo te digo:
no seguiré la simetría de
las escaleras
para despedirte,
no me demoraré en abrazos
repetidos, para marcar
la suerte por la espalda.
En éste amor, no hay
nada que deslumbre:


ni un refugio soleado


ni un fragmento de pujo
compartido,


ni un aroma que tiña
las paredes para siempre.


Sólo tus labios y los míos
en besos fronterizos,
que como alas de un ave diferente,
se unieron, clandestinos,
para jamás dejar de ser
aliadas de la luna
y mártires de la distancia.

Todo no será suficiente…


viernes, 20 de agosto de 2010

del este

Suena un lautarí sin asombro
la cuerda es única
y hay un sólo viento.

La noche es angular,
prístina y ciclópea,
dice más de mi
que toda mi memoria.
Mi tobillo es el aviso
para la vergüenza y el sigilo,
para el vino brotado
de azucenas,
y el azúcar perdido entre las lunas.
Quiero soñar que bailo
vestida de naranjos
abriendo las venas al verano,
riendo con cualquiera de mis bocas,
menos con la suya.
Pero sé que vendrá:
hombre,
y será breve su visita
y será pobre,
no habrá ni un beso,
acaso ni palabras.
Guarida de humo y heno seco,
forcejeando un torbellino
de palmas
mientras sangro de mentiras,
y febriles campanadas.
Quiero soñar con los azahares,
comensales ribeteados
de almíbar y guirnaldas.

Oigo el tañir de sus tacos

Quiero soñar que bailo…


miércoles, 4 de agosto de 2010

los mentidos



Vuelven los dedos de olvidar.

Derramándose sobre la cuesta
de la sábana
está el latido y la fe,
la furia de la luz contra la sombras
de dos siluetas ardiendo
entre las bocas.

Deliran

Se dejan ir

Prometen


La piel se suspende en el tacto,
ahora la agonía es el éxtasis
y el gemir el canto de sirena.
Música empeñada en enraizarse.
La sangre se torna dulce. Frutada.
Piden por favor
con los ojos sin foco, ni pupila,
dejando con cada beso una cicatriz,
con cada adiós
el asombro clandestino,
desangelado.

Son un hueco resonar,
para lo oculto…lo inasible…
lo improbable…lo mentido...
lo inevitable.


sábado, 17 de julio de 2010

la infiel

No necesito tres días

para desplegar el hilo
y envolver el laberinto.
No es ésta medianoche
llagada con las piedras
las que lapidan
mi corazón intenso.
Es el exilio de la niebla
que nunca consiente al sol
en esa máscara de milagros
y vientos.
Antes
ya signaron mi destino.
No busco el acertijo
de golondrinas
ni el otoño cargado de hojas
para saber que el amor
es incertidumbre.
Ya estaba escrito en las cavernas,
cuando la luz fue una herida
y el hombre regresó aturdido.
Ya en ese momento supe
que había que enceguecer
para entender de amaneceres:
constelación de tantos infinitos.
Y también supe de ese
dios repetido, deshecho
en el cielo detenido.
Podrán mutilar mi piel
y quebrar mis huesos:
las formas del suplicio
son alternativas del tiempo
y la resignación.
Apenas reflejos subiendo
las paredes de su credo.
Yo creo en la metáfora
de tus días asomando,
mientras exhalo mi último
suspiro
porque en el paraíso salvable
había luz
y era mía.

viernes, 16 de julio de 2010

amor viejo

A mis padres, hace mucho...


Acaso, por ésta primavera


que se ha escurrido
se nos quedaron los días
atrapados en los nudillos.
La memoria se aferró
a la carne taciturna,
y con las canas
se nos pintó el otoño;
pero tu aun me recorres
con las manos, por los surcos
que la vida en mí olvidó,
y yo, para decir te quiero
me trepo hasta tus ojos,
todavía.
Nos fue ganando la costumbre
y la confianza se atrincheró
en la almohada,
pero tu sigues recordando
que fui flor en quien
te recostaste,
y yo, con ese conocido afán,
te camino con caricias,
todavía.
Ahora que llegamos al futuro
tal vez algo del pasado
se nos quedó perdido.
Y en éste permiso de huellas,
recuerdos y matices,
aquel proyecto de afecto
se ha cumplido,
amándonos hasta hoy
como si aquello…


como si aquello...
fuera
una promesa
todavia


lunes, 12 de julio de 2010

palabras


la nunca

la nadie

palabras
se recogen
a repensar sus dudas
zozobra de arena en la tormenta
calladamente,
hojarasca que arde
en fuegos ajenos
abiertos hacia adentro
nómades en sueños


la muda
la olvidada

nos tiene
despiertos a deshoras
la jamás
a todas horas,
con los ojos blancos
por la espera
y los labios desiertos…


la nunca
la nadie
la olvidada

la jamás

palabras
sólo eso…

viernes, 9 de julio de 2010

recién nacido

Allá,
soy aun estremecido,
aquel que fuera, límite
indeciso de azar e intemperie.
Infinito
diminuto
estremecido
ajeno y visitante.
Ojos lívidos
por el ahogo
y también
la destrozada mano
del mendigo.